competencia de recibir y procesar comunicaciones individuales por parte de los órganos competentes.
Geografía
Contexto y condiciones
La ubicación geográfica de Venezuela se corresponde con el
Hemisferio Norte, y su límite sur está muy cercano a la línea del
Ecuador terrestre. Su territorio continental está compuesto por una compacta masa terrestre que se extiende equitativamente de este a oeste y de norte a sur. Su territorio insular comprende un conjunto de archipiélagos, islas e islotes en el
mar Caribe. Su geografía le concede una gran diversidad de recursos naturales, principalmente energéticos y
minerales, así como de especies y ecosistemas.
El país se encuentra localizado en la costa septentrional de
América del Sur, y ocupa la mayor parte del
Caribe Sudamericano. Al norte tiene su fachada marítima en el mar Caribe y el océano Atlántico. En el mar Caribe cuenta con una extensa costa de 2.718
km de extensión, mientras que en el océano Atlántico es de 556
km a la cual habría que agregarle el área costera del territorio en disputa con Guyana conocido como
Guayana Esequiba, llegando así a 1.008 km.
Su
plataforma continental está ubicada al Norte y Noreste del país; abarca aproximadamente 18% del total de superficie continental y con una presencia marítima de 860.000 km². En general, comprende una ancha faja costera de bajo relieve, entre los 0 y 100
msnm. Se ubica entre el mar Caribe y la
cordillera de la Costa. Presenta tres depresiones ensanchadas de importancia: el
lago de Maracaibo al oeste, la
Depresión de Unare en el extremo central noreste y la región del
delta del Orinoco al este, de tierras bajas y cenagosas. En la zona costera se encuentran los puertos más importantes del país:
La Guaira,
Maracaibo,
Puerto Cabello y
Puerto La Cruz.
Estos extensos territorios se expresan en una compacta superficie continental, cuya distancia máxima es de 1.493 km en dirección Este-Oeste, y de 1.271 km en dirección Norte-Sur, lo que contribuye a facilitar la integración y cohesión interna. Está articulado con amplias líneas de costa, que alcanzan en el mar Caribe una fachada marítima de 2.183 km de longitud, desde
Castilletes al promontorio de Paria. Es de forma irregular y está constituida por numerosos golfos y bahías entre los que destacan los golfos de
Venezuela,
Triste y
Cariaco y más de 314 islas, cayos e islotes de soberanía venezolana que llegan por el norte hasta la
isla de Aves.
[66]
Fronteras
Venezuela colinda con trece unidades políticas del mar Caribe y el océano Atlántico, aunque no con todas tiene límites definidos de áreas marinas y submarinas. Tiene fronteras con delimitaciones resueltas con
Estados Unidos de América (
Puerto Rico e
Islas Vírgenes de los EE.UU.), el
Reino de los Países Bajos (
Aruba,
Bonaire,
Curazao,
Saba, y
San Eustaquio), la
República Dominicana,
Francia (
Guadalupe y
Martinica),
Trinidad y Tobago; queda pendiente delimitar con
Colombia (430 km),
San Cristóbal y Nieves (80 km), el
Reino Unido (
Montserrat) (45 km),
Dominica (80 km),
Santa Lucía (10 km),
San Vicente y las Granadinas (90 km),
Granada (300 km) y
Guyana (1150 km).
Tiene fronteras terrestres con tres países, al sur con
Brasil con 2.199 km; al este con
Guyana con 743 km que puede estar sujeta a cambios, llegando a 1010 km si se toma al
río Esequibo como línea fronteriza; y al oeste con
Colombia con una longitud de 2.219 km.
[7]
Regiones naturales
La diversidad geográfica del territorio nacional se hace patente al dividirlo en
regiones naturales. Concretamente, en Venezuela pueden diferenciarse hasta nueve regiones, a saber:
Los Andes,
Lago de Maracaibo,
Insular,
Cordillera Central,
Cordillera Oriental, el
Sistema Deltaico,
Los Llanos,
Sur del Orinoco, y el
Sistema Coriano.
Relieve y geología
El territorio venezolano abarca tres grandes unidades geográficas que se suceden de oeste a este: las cordilleras septentrionales andinas y costeras al norte y occidente, los
Llanos venezolanos que constituyen unas extensas llanuras sedimentarias que forman parte casi en su totalidad de la
Cuenca del Orinoco al norte de este río, y los macizos y mesetas de formación muy antigua en la
Guayana Venezolana, al sur del
río Orinoco. Su configuración tuvo lugar en el proceso de formación del
subcontinente sudamericano, cuando conformaba un
supercontinente con
África, hasta su separación en el
Paleozoico. Muy pocos países en el mundo, excepto algunos muy extensos, tienen esta misma variedad de relieves en su territorio.
En Venezuela, las formaciones montañosas septentrionales se bifurcan en dos cadenas andinas, levantadas durante la
Era Terciaria, que empiezan a individualizarse en el norte de la
cordillera Oriental colombiana. La cadena occidental está constituida por la
sierra de Perijá, en la frontera con Colombia, que se eleva a 3.750 m. La cadena oriental forma la
cordillera de Mérida, que culmina en el
Pico Bolívar a 4.978 metros,
[67] la máxima elevación del país. Estas dos cadenas montañosas rodean la depresión del
lago de Maracaibo —13.280 km², el más extenso de
América del Sur—,
[68] que ocupa una amplia depresión abierta al
golfo de Venezuela y que posee en el subsuelo grandes reservas de hidrocarburos. Entre el lago de Maracaibo, la cordillera de Mérida y el
mar Caribe se levantan las sierras y hondonadas del
Sistema Coriano, formado por tres alineaciones orográficas orientadas de suroeste a noroeste.
Hacia el este, la región montañosa se prolonga, bordeando la costa caribeña a través de la
cordillera Caribe, integrada por la
cordillera de la Costa y la
serranía del Interior, ambas orientadas paralelamente en sentido este-oeste, y entre las cuales se encuentra la depresión del
lago de Valencia. Están separadas por otros valles longitudinales muy poblados en los que se concentra la mayor parte de la actividad económica del país. También figuran los
médanos, iniciándose en la ciudad de
Coro y extendiéndose hacia el norte en dirección a la
península de Paraguaná, incluyendo el
istmo de los Médanos, y la porción venezolana de la
península de la Guajira. Su paisaje es de tipo
desértico, con
dunas que se desplazan continuamente por la acción de los
vientos alisios que soplan de este a oeste. Finalmente, al este de esta cordillera se levanta el
Macizo de Cumaná, que forma las penínsulas de
Araya y
Paria, entre los golfos de
Cariaco y
Paria. Así tenemos que el occidente y el norte costero venezolano están dominados por sucesivas cadenas montañosas, que aunque están segregadas por fértiles valles y hondonadas, no pierden su continuidad estructural.
Los
Llanos del Orinoco ocupan la depresión central que se extiende entre las montañas andinas y el valle del Orinoco, el cual bordea el norte del Macizo Guayanés. Constituye una inmensa llanura que se caracteriza por su horizontalidad, cubierta por el mar en
épocas pasadas —origen de los yacimientos de
hidrocarburos— y en la actualidad recubiertas por potentes capas de sedimentos fluviales drenadas por el
Orinoco, que por el sur enlaza con la
Amazonia y se prolonga hasta el Atlántico por el este, a través de un gran
delta fluvial de más de 40.000 kilómetros cuadrados. Son diferentes de otras de formación aluvional, por su constitución geológica y por su aspecto general, distinguiéndose en ellas los llamados Llanos Altos u Occidentales, bien drenados y cubiertos de vegetación; los Llanos Bajos o Centrales, inundables en la estación de lluvia, y los Llanos Orientales o Las Mesas, caracterizados por el
relieve tabular en forma de
mesetas, que desciende por el este desde el Macizo de Cumaná hasta el Orinoco, aislando en el extremo oriental los llanos del
estado Monagas.
Finalmente, al sureste del Orinoco se eleva el
Escudo Guayanés, cuyo relieve de bloques elevados ha sido sujeto de
erosiones fluviales, hasta quedar convertido en una
penillanura hacia el norte y suroeste. Hacia el sureste, en cambio, la erosión ha excavado profundos valles, creando un relieve secundario de pequeñas serranías y altiplanos aislados llamados
tepuyes. La formación asciende escalonadamente hasta formar en el límite con Brasil largas cadenas montañosas (sierras de Tapirapecó, Parima y
Pacaraima). La
Formación Roraima, al sureste del país, es precisamente la responsable de la presencia de los tepuyes, entre los que destacan la Meseta del
Auyantepuy. De las faldas occidentales del Auyantepuy cae el famoso
Salto Ángel, la catarata más alta del mundo, con caída libre sobre el valle del
río Churún. Sin embargo, la cumbre más sobresaliente de la Guayana venezolana es el Pico
Roraima.
La zona del Escudo Guayanés es la de más antigua data, y junto al
Escudo de Brasil conforman una de las formaciones y bloques continentales más antiguos del planeta, con más de 3.500 millones de años. Su extensión en Venezuela es de unos 430.000
km², y ello equivale a casi la mitad del territorio nacional. Se le encuentra en profundidad por debajo de la capa sedimentaria que constituye los llanos venezolanos, extendiéndose hacia Guyana,
Brasil,
Surinam y la
Guayana Francesa. En su basamento se encuentran las rocas más antiguas del planeta, tanto
ígneas —como el
granito— como
metamórficas —
esquisto,
cuarcita y
gneis—. Al noreste, en cambio, se configura un relieve de colinas, sierras y altiplanicies, donde destacan la
sierra de Imataca y la
altiplanicie de Nuria. Aquí el suelo está constituido por cuarcitas ferruginosas o itabiritas —rocas con alto contenido de
hierro—, lo que explica la existencia de abundantes reservas de este mineral en el área.
Hidrografía
El país está conformado por tres
vertientes hidrográficas: la del
mar Caribe, la del
océano Atlántico y la del
lago de Valencia, que forma una
cuenca endorreica.
En la vertiente del Atlántico drena la mayor parte de las aguas fluviales de Venezuela. La mayor cuenca de esta zona es la extensa
cuenca del Orinoco cuya superficie, cercana al millón de km², es superior a la de toda Venezuela, aunque tiene una presencia del 65% en el país. El tamaño de dicha cuenca —similar a la del
Danubio— la hace la tercera de
América del Sur, y la misma da origen a un caudal de unos 33 mil
m³/
s, haciendo del Orinoco el tercero más caudaloso del mundo,
[70] y también uno de los más valiosos desde el punto de vista de los recursos naturales renovables. El Río o Brazo
Casiquiare constituye por su parte un caso único en el mundo, ya que es una derivación natural del Orinoco que, después de unos 500 km de longitud, lo conecta con el
río Negro, el cual es a su vez afluente del
Amazonas. El Orinoco recibe directa o indirectamente a ríos como el
Ventuari, el
Caura, el
Caroní, el
Meta, el
Arauca, el
Apure y muchos otros. Otros cursos fluviales venezolanos que se vacían en el
Atlántico son las aguas de las cuencas del
San Juan y del
Cuyuní. Por último está la del
río Amazonas, que recibe al
Guainía, al
Negro y otros. Otras cuencas son la del
golfo de Paria y la del
río Esequibo.
La segunda vertiente en importancia es el mar Caribe. Los ríos de esta región suelen ser de corto curso y de caudal escaso e irregular, con alguna excepción como es el caso del
Catatumbo, que nace en
Colombia y desagua en la cuenca del
lago de Maracaibo. Entre los ríos que llegan a la cuenca del lago de Maracaibo se encuentran el
Chama, el
Escalante, el
Catatumbo, y los aportes de cuencas menores de los ríos
Tocuyo,
Yaracuy,
Neverí y
Manzanares.
Un mínimo drena a la cuenca del
lago de Valencia. De la extensión sumatoria de los ríos, un total de 5.400 km son navegables. Otros ríos dignos de mención son el
Apure, el
Arauca, el
Caura, el
Meta, el
Barima, el
Portuguesa, el
Ventuari y el
Zulia, entre otros.
Los principales lagos del país son el
lago de Maracaibo —el más grande de Suramérica— abierto al mar a través del canal natural, pero de agua dulce, y el
lago de Valencia con su sistema endorreico. Otros cuerpos de agua mencionables son el
embalse de Guri, la
laguna de Altagracia, el
embalse de Camatagua y la
laguna de Mucubají, en los Andes. La navegación en el
lago de Maracaibo a través del canal natural es útil para la movilización de los recursos petroleros.
Litoral
El litoral venezolano es rectilíneo en largos tramos y muy articulado en algunos sectores, formando grandes entrantes, bahías y
penínsulas. Las costas abarcan 4.006 km a todo lo largo de la franja norte de Venezuela que contempla el
mar Caribe.
[7] De estos kilómetros, más de la mitad son playas arenosas, de templadas y cristalinas aguas y con radiante sol tropical durante todo el año, aunque también existen morros y acantilados relevantes. En el occidente de la costa, las zonas áridas se mezclan con los manglares, mientras que las costas venezolanas sobre el Atlántico son en su mayor parte bajas y pantanosas, como corresponden al área del
Delta del Orinoco.
Los principales accidentes costeros son el
golfo de Venezuela, el
lago de Maracaibo, la
península de la Guajira (parte de la cual es venezolana), la
península de Paraguaná, las penínsulas de
Araya y
Paria, el
golfo de Cariaco y el
golfo de Paria —cerrado por la
isla Trinidad, la más grande de
Trinidad y Tobago—; y el delta del
Orinoco. Frente a las costas del mar Caribe emergen más de trescientas islas venezolanas que pertenecen a las
Antillas Menores, tales como la
isla La Tortuga, la
isla de Aves, el
archipiélago Los Roques —el único atolón coralino del Caribe Sur—, el
archipiélago Las Aves, la
isla La Orchila, la
Blanquilla, y el archipiélago de
Los Hermanos, entre otras ínsulas.
La
isla de Margarita, la más extensa y poblada de las islas venezolanas, es uno de los principales destinos turísticos del país, y forma junto con las islas de
Coche y
Cubagua el estado
Nueva Esparta. A lo largo del diverso litoral venezolano existen playas de arenas blancas, amarillas, oscuras y rojizas, de acuerdo a los materiales de que están constituidas; a este respecto es interesante el caso de Playa Colorada, en el estado Anzoátegui.
El estado casi virgen de estas islas y arrecifes coralinos las ha convertido en el hogar de diversas especies de peces, pájaros y
tortugas marinas.